Agricultura Privada
 
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Agricultura privada

En 1929, el Partido Comunista lanzó una gran campaña para colectivizar la agricultura. Según la propaganda anticomunista, fue otro caso de "totalitarismo estalinista": Stalin quería consolidar el poder total y con ese fin aplastó a los campesinos y los mató de hambre.

¡Puras tergiversaciones! La colectivización fue una respuesta a las contradicciones económicas y sociales del campo, y a las necesidades apremiantes de la revolución. La verdad (aunque la tapen) es que la colectivización prendió un gran levantamiento popular de campesinos, que antes vivían sumidos en la miseria, esclavos de relaciones sociales retrógradas.

Examinemos de qué modo la colectivización respondió a tales contradicciones y exigencias.

Era muy problemático asegurar el abastecimiento de alimentos a las ciudades, sobre todo con el rápido desarrollo de la industrialización y el aumento repentino de la población urbana; y en el campo, estaba surgiendo un gran problema económico y social. Después de la revolución, las tierras se repartieron a los campesinos, pero los campesinos ricos, llamados kulaks, estaban cobrando fuerza en la economía rural de la pequeña agricultura privada. Tenían tierras más extensas, eran dueños de molinos de trigo, eran usureros y controlaban el mercado de granos. Todo eso atizó la polarización social y de clase en el campo.

Existía el peligro de que la agricultura volviera a la situación de antes de la I Guerra Mundial. Los kulaks no eran simplemente propietarios inocentes; tenían grupos de matones y organizaban otras fuerzas sociales del campo contra el gobierno.

La dirección revolucionaria respondió con el plan de colectivización de tierras e implementos agrícolas. De 1930 a 1933, transformaron 14 millones de pequeñas parcelas ineficientes en 200,000 granjas colectivas. El estado suministró tractores y máquinas a las granjas que, a su vez, producían granos para el estado. Esa fue la relación de intercambio económico básica que se estableció.

La colectivización suscitó diversas respuestas sociales. La apoyaron grandes masas de campesinos pobres, pero otros sectores del campesinado no estaban de acuerdo, y se ejerció coerción sobre muchos de ellos. Fue un movimiento social colosal en que los obreros de las ciudades se ofrecieron de voluntarios para luchar contra los kulaks y administrar las nuevas granjas.