Posibilidades de futuro del Azafrán
 
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EL CULTIVO DEL AZAFRAN EN LA PROVINCIA DE TERUEL: POSIBILIDADES DE FUTURO

El cultivo del azafrán ha sido desde la Edad Media uno de los mas importantes de la provincia, tipificando la economía de un gran número de municipios turolenses. Prácticamente, la totalidad de los términos municipales incluidos en el cuadrilátero imaginario delimi6tado por: ViIlarquemado, Santa Eulalia, Pozondón y Ródenas, el Sur; los límites provinciales con Guadalajara y Zaragoza, al Oeste; Tonos, Calamocha y Navarrete al Norte, y Celadas, Lidón y Visiedo al Este; dedican una parte más o menos importante de su superficie agraria útil al cultivo del azafrán. Las poblaciones de Monreal del Campo, Torrijo del Campo, Villafranca del Campo, Caminreal, ViIlalba de los Morales, Fuentes Claras, El Poyo del Cid, Blancas, Singra, Alba del Campo, Santa Eulalia del Campo, Torrelacarcel, Torremocha del Jiloca, Villarquemado, Celadas, Argente y Visiedo, destacan por la calidad de su azafrán y por la importancia que éste producto ha tenido en su desarrollo socioeconómico. Además de esta amplia zona, otras localidades de la provincia han cultivado azafrán desde prácticamente su introducción en España, pasando posteriormente al cultivo por una fase de regresión e iniciándose una paulatina recuperación en los últimos años; éste es el caso de poblaciones como Muniesa, Cortes de Aragón, Huesa del Común, Hoz de la Vieja, Blesa, Alacón, Maicas, Plou, Obón, Josa y Vivel del Río.

La importancia del cultivo para la economía agraria de la provincia se deduce de las siguiente cifras:

Año 1979

Superficie sembrada: 794 Has.
Producción Total: 6.500 kg.
Valoración: 642.730.000 pts.

Año 1980

Superficie sembrada: 754 Has.
Producción total: 6.200 kg.
Valoración: 558.000.000 pts.

Año 1981

Superficie sembrada: 756 Has. Producción total: 6.300 kgs. Valoración: 567.000.000 pts.

Año 1982

Superficie sembrada: 773 Has.
Producción total: 6.390 kg.
Valoración: 511.200.000 pts.

La valoración de las producciones obtenidas durante los cuatro años indicados le hicieron ocupar el cuarto lugar en la contribución de los diferentes cultivos de la provincia al producto agrario bruto. Con posterioridad a 1982, el precio del azafrán sufre una considerable caída, pasando a cotizarse a 60-65.000 pesetas el kilo, con lo que su posición en el ranking provincial de cultivos pasa al sexto lugar, al mantenerse con ligeras variaciones la producción media por hectárea.

Con ser importantes estas cifras, proporcionadas por el Servicio de Estadística del Ministerio de Agricultura, la superficie realmente plantada puede estima5rse en la actualidad en unas 1.200 Has., con unos rendimientos medios por hectárea de 8,5 kgs.; de manera tal que en 1984 la valoración de la producción provincial de azafrán puede cifrarse en alrededor de 615 millones de pesetas.

A pesar de la elevada cotización que este producto ha alcanzado siempre en el mercado, la superficie provincial dedicada al mismo ha ido disminuyendo progresivamente desde comienzos del siglo; baste decir a este respecto que en 1927 se cultivaban 3.750 Has. Y que en 1942 se había descendido a 1.404 Has.

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¿Qué causas han determinado el retroceso del cultivo? ¿Por qué siendo el azafrán un producto de elevada cotización, no ha experimentado un auge creciente? En nuestra opinión, los factores que han determinado su inicial retroceso y posterior estancamiento son los siguientes:

t 0._ El despoblamiento rural

El éxodo rural que tiene lugar a partir de finales de la década de los cincuenta, ha sido quizá el principal factor limitante del cultivo. Hay que tener en cuenta a este respecto que la rentabilidad económica del mismo es directamente proporcional al empleo de mano de obra familiar en las labores de plantación y recolección, evitándose en lo posible la contratación de mano de obra asalariada, por el elevado número de jornales que se necesitan en un cultivo en el que plantación, recolección y preparación del producto se hacen manualmente, representando el 95 % de los gastos de cultivo.

Así pues, la emigración campesina de los años sesenta y setenta ha supuesto el abandono del cultivo por muchas familias y la restricción de la superficie dedicada al mismo, adaptándola a las disponibilidades de mano de obra familiar.

2°._ La mecanización agrícola

Intimamente relacionado con la falta de mano de obra, se encuentra el hecho de la progresiva mecanización del campo a partir de los cincuenta, lo que ha supuesto la sustitución de muchos azafrales por otros cultivos de menos rentabilidad, pero que permiten unas labores completamente mecanizadas, con el consiguiente ahorro de esfuerzo y tiempo.

3°._ La política de precios agrarios protegidos.

El intervencionismo estatal en la fijación de los precios de determinados productos agrarios, de buen desarrollo en las zonas azafraneras provinciales, como los cereales y la remolacha, ha determinado la paulatina decantación de los agricultores de estas comarcas hacia su cultivo, en particular el de la remolacha, por la garantía de su venta a buenos precios y la menor penosidad de sus labores de cultivo.

4°._ La limitación en el uso de la tierra, que el cultivo del azafrán supone.

Hay que considerar que el cultivo tiene ocupada la tierra durante cuatro años, sin permitir ningún otro durante este tiempo. En consecuencia, quita movilidad al calendario agrícola y a la economía campesina, en momentos difíciles de intervención.

5°._ La competencia en el mercado por otros países productores.

En los últimos años ha venido produciéndose una creciente competencia en el mercado internacional por otros países productores de azafranes, de menor calidad que el español (Grecia, Pakistán, India) pero mas baratos por el menor coste de la mano de obra en dichos países. Al mismo tiempo, se han incrementado las importaciones nacionales de estos azafranes, que posteriormente se mezclan con los autóctonos y se exportan como azafrán español. Esta práctica ha supuesto una disminución del precio del producto en origen, siendo un factor influyente en el retroceso del cultivo.

6° Factores agronómicos

A las razones de tipo socioeconómico anteriormente expuestas, hay que añadir las de índole agronómica, que han mediatizado los rendimientos de los últimos años, éstas son las siguientes:

a) Las últimas sequías padecidas han limitado mucho las producciones, determinando además que se perdiera parte de la "simiente" plantada, reponiéndose de un año para otro en menor cantidad y peor calidad, hecho éste que va a restringir las producciones de años venideros.

b) La dificultad de realización de las labores por la paulatina desaparición de las caballerías en nuestros pueb los y su necesaria colaboración para Ilevarlos a cabo, dado el marco tradicional de plantación empleado (25 x 8 cm.). Ello ha supuesto la utilización en muchos casos de maquinaria agrícola, que produce lesiones en los bulbos y determina un progresivo endurecimiento de los horizontes interiores del suelo, formándose una suela que impide la percolación del agua y una buena aireación del

terreno, hechos éstos que influyen negativamente en el cultivo del azafrán, por determinar la podredumbre y muerte por asfixia de los bulbos.

c) La inexistencia de sanidad en el cultivo, ha conducido a una elevada incidencia de enfermedades criptogámicas de mayor o menor gravedad, pero todos ellos limitantes de las producciones; con el agravante de que al reproducirse el bulbo de azafrán vegetativamente se transmiten las infecciones a la descendencia. En la actualidad, puede decirse que aproximadamente 300 de las 1.200 Has.
Cultivadas en la provincia tienen Rhizoctonia crocorum en mayor o menor grado. Este hongo es productor de la más temible de las infecciones del azafrán y que puede arrasar por completo un azafranal, y la causa de considerables pérdidas anuales. Un cuando es difícil cuantificar las pérdidas debidas a enfermedades criptogámicas, pueden estimarse en unos 150 millones de pesetas al año.
Como ya hemos indicado la falta de práctica en la realización de tratamientos fungicidas, el mecanismo de reproducción de la planta y el alto grado de endogamia existente en la zona, con ausencia de renovación genética a través de la introducción de poblaciones foráneas, han sido factores que han facilitado la proliferación de enfermedades fúngicas y su propagación por las zonas productoras provinciales. Afortunadamente y tras la realización desde el año 1983 de campañas anuales de saneamiento de bulbos, mediante la concesión gratuita a los agricultores del producto fungicida para el tratamiento de los bulbos plantaderos, ha ido generalizándose la convicción de la gran importancia que el aspecto sanitario tiene para la obtención de mayores cosechas; de manera tal que en la actualidad puede decirse que el 90 % de las plantaciones que se realizan anualmente lo son con bulbos previamente tratados. Este hecho, junto con el convencimiento por nuestros azafraneros de no emplear para las plantaciones, bulbos procedentes de azafranales con síntomas de Rhizoctonia, puede suponer el saneamiento casi completo del cultivo en un plazo máximo de 5 años.

d) El desfase existente entre las tradicionales técnicas de cultivo y el actual grado de tecnificación agraria: Resulta incongruente, con el nivel de mecanización del agro español, la supervivencia de un cultivo cuyas labores están todavía ancladas en la Edad Media, sin que exista ninguna razón científica ni técnica que impida la acomodación de dichas técnicas de cultivo a las posibilidades de la moderna maquinaria agrícola.

e) La ausencia de renovación genética: La degeneración de los bulbos de azafrán en nuestras zonas productoras es un hecho claramente manifiesto. Para ilustrar este aserto basta con decir que, en las mejores condiciones de cultivo, en la actualidad es prácticamente imposible sobrepasar producciones de 30 KglHa. de azafrán. Esta cifra, aun siendo muy elevada, si se compara con los rendimientos medios provinciales (8 kg/Ha), está muy alejada de las producciones que citan los manuales agrícolas de finales del XIX de 80-90 kgs/Ha. Debido al mecanismo de reproducción vegetativa de la planta de azafrán, es evidente que la progenie resultante de una planta madre presentará las mismas características genéticas, y en consecuencia el mismo potencias productivo. Este hecho, favorable en sí, tiene sin embargo el gran inconveniente de que si la planta madre presenta algún tipo de infección, ésta se transmite a toda su descendencia. El drástico descenso en las producciones que viene acusándose desde comienzos de siglo, parece indicar la existencia de algún tipo de infección vírica en nuestros azafranes; la existencia de virosis y su facilidad de transmisión en plantas de reproducción asexual como el bulbo de azafrán explicaría satisfactoriamente el proceso degenerativo que viene arrastrando esta planta.

POSIBILIDADES DE MEJORA DE LA SITUACION

En nuestra opinión, es perfectamente factible la mejora de la actual situación de este cultivo mediante dos líneas de actuación coordinadas:

1 a Adecuación de las técnicas de cultivo a las posibilidades que ofrece la moderna tecnología agraria.

En este sentido debería actuarse sobre los siguientes aspectos:

a) Modificación del tradicional marco de plantación de 25 x 8 cm., que únicamente permite el uso de caballerías para la realización de las labores culturales. Los ensayos iniciados a este respecto parecen apuntar el hecho de que el marco de 50 x 4 cm. Permite obtener iguales y superiores producciones, posibilitanto el empleo de maquinaria agrícola para la realización de binas e incluso para la plantación, pudiendo realizarse para ello una plantadora de patatas o de cebollas, con ligeras modificaciones.

b) Generalización de la práctica del abonado mineral, complementario del orgánico habitualmente utilizado. Los ensayos efectuados permiten asegurar la posibilidad de incrementar las producciones en un 40 % o más mediante la aplicación en el momento de la plantación de una dosis adecuada de nitrógeno, fósforo y potasio.

c) Empleo de herbicidas en pre y post-emergencia para el control de malas hierbas, particularmente abundantes en este cultivo. Se han ensayado hasta la fecha 5 herbicidas con post-emergencia, resultando efectivas 4 de ellas, sin que produjeran efectos perjudiciales para el bulbo de azafrán. Está previsto el comienzo de ensayos con un mayor número de herbicidas, tanto en pre como en postemergencia.

d) Utilización de fitohormonas para la obtención de cosechas mas regulares y abundantes. En este sentido van a iniciarse ensayos para determinar los efectos sobre el bulbo de azafrán, de los ácidos siberélicos y 2,4 diclorofenosciacético, con objeto de determinar las concentraciones que incidiendo favorablemente sobre la producción, permitan el uso rentable de los mismos.

e) Realización de tratamientos fitosanitarios preventivos de enfermedades fúngicas. Es este el aspecto en el que más se ha avanzado, pudiendo afirmarse que en un plazo máximo de tres años prácticamente todos los azafranares que se planten llevarán bulbos previamente tratados.

f) Empleo de inhibidores de brotación, con objeto de retrasar la aparición de las hojas hasta después de la floración. La consecución de este objetivo permitiría la posibilidad de abordar un aspecto crucial del cultivo, como es la recolección mecanizada. De todo lo expuesto podemos deducir que no existe ninguna razón científica o técnica que imposibilite "a priori" la mecanización de todas o la mayor parte de las labores del cultivo. Con ello se conseguiría abaratar considerablemente los costes de producción, por eliminación casi total de la mano de obra, en particular para las labores de plantación, recolección y preparación del producto, que en la actualidad representa el 95 % de los gastos de cultivo.

2"._ Iniciar un Programa de mejora genética de los bulbos, que en un plazo máximo de 5 años permitiera disponer de las primeras líneas mejoradas con un número suficiente de individuos para su posterior multiplicación en parcelas destinadas al efecto en las zonas productoras.

La mejora genética deberá tender a la obtención de líneas o estirpes que presenten bulbos uniformes y de buen peso; que produzcan un mayor número de flores por bulbo, siendo los mismos de mayor tamaño y que presenten una mayor resistencia las enfermedades criptogámicas y a virosis.

En nuestra opinión, cualquier acción o línea de investigación que pueda establecerse con objeto de incrementar las producciones de nuestros azafranales, nacerá coja desde el principio si no se aborda lo antes posible el aspecto de la mejora genética de unas poblaciones, como las existentes en nuestras zonas productoras, que presentan un acelerado proceso degenerativo.

No deja de resultar lamentable el abandono de que ha sido objeto esta planta por los Centros de Investigación Agraria españoles, que tantos esfuerzos y dinero han dedicado a otros cultivos foráneo s de dudosa rentabilidad socioeconómica para nuestro país. Es más sorprendente est3e hecho, si se considera que este cultivo general anualmente importantes sumas de dinero en provincias y zonas de nuestra geografía nacional, cuyas características agroclimáticas son muy limitativas para el cultivo de especies de gran rentabilidad económica, asegurando una buena fuente de ingresos para numerosas familias de provincias como: Teruel, Cuenca, Guadalajara, Ciudad Real y Albacete.

Los incrementos en las producciones de las especie4s cultivadas van indisolublemente unidos a la mejora genética de los mismos. Es imposible superar determinados hechos productivos, si no se obtienen nuevas variedades que presenten una características genéticas mejoradas respecto a las de las viejas variedades.
Así, por ejemplo las actuales variedades de cereales como cebada, trigo y maíz, producen rendimientos medios hasta 10 veces superiores a los que se obtenían a principios de siglo. La consecución de estos logros ha sido debido fundamentalmente a procesos de mejora genética, mediante la creación de variedades mas productivas y resistentes a enfermedades. El ejemplo anterior es aplicable a la casi totalidad de las plantas cultivadas en nuestro país, con escasas excepciones, entre las que el bulbo de azafrán es una de ellas. Un ejemplo muy significativo de mejora genética en plantas cultivadas, por su semejanza con el caso del bulbo de azafrán, puesto que se trata de una especie cuya forma de

reproducción más común es la asexual, es la patata. El proceso degenerativo en las patatas, debido a la acción de ciertos virus transmisibles por reproducción vegetativa, determinó una disminución drástica de las producciones, siendo necesario recurrir a procesos de mejora genética mediante cruces con variedades resistentes, que condujeron a la obtención de las actualmente cultivadas.

Aun cuando el proceso seguido para la mejora de la patata no es el mismo que habría que arbitrar para el bulbo de azafrán, puesto que aquella tiene una capacidad de reproducción sexual que se utiliza para su mejora, en tanto que el azafrán es estéril; sirve para ilustrar el hecho de la necesidad de afrontar la mejora genética de una planta como el azafrán, que al igual que todas aquellas cuya reproducción es asexual o vegetativa, están particularmente expuestas a procesos degenerativos por virosis.

EVITAR LA DESAPARICION DE UN CULTIVO IMPORTANTE

A nuestro juicio